Oscar Ledesma

Solaris - Stanislaw Lem

La primera vez que ví la cinta Solaris de Andrei Tarkovsky fué cuando yo era un niño y la pasaron el en cineclub “fosforito” (creo que así se llamaba) de Antiguo Colegio de San Idelfonso. Ya ni estoy seguro que fuera ahí. Como sea, recuerdo que mis papás nos llevaban a ver películas bien raras, viejas, a blanco y negro, mudas, o en idiomas extraños y a veces sin subtítulos. La improvisada sala de cine quedaba en uno de los pisos superiores del colegio, y cuando después de terminada la cinta había que salir, uno tenía que recorrer de noche los pasillos, bajar las grandisimas escaleras y salir a las hermosas calles del centro de la ciudad de México.

A manera de lista personal, aquí van algunos de los cineclubs a los que mis papás me llevaban: el del Chopo, el de la academia de San Carlos (mi papá estudió ahí), el de San Idelfonso, la sala Carranza, al del queso en el poli y algunos de CU. Como es de esperarse, me aburrí muchísimo viendo Solaris. La segunda vez, la vi en mi escuela de ruso, estudié dos años ruso, parece mucho, pero de una o dos horas a la semana no queda mucho. La vimos en la embajada rusa, la casona que queda sobre ¿tacuba?. Como casi no hay diálogos, mi guapísima maestra esperaba que entendiéramos la peli. Igual me aburri.

La tercera, el canal once la programó hace unos 4 años en un horario bastante inconveniente y sin subtítulos. Decidí que la mejor forma de llegar vivo hasta las 2 de la mañana para ver la cinta, era irse de fiesta y regresar puntual a verla. Fué como un viaje, a veces me quedaba dormido, otras veces le ponia atención, y al final me quedé con un montón de imágenes borrosas, incoherente. Hace menos de una año le dí otra oportunidad.

Y me gustó muchísimo, sabiendo que es una película tan difícil y tan lente me preparé para verla, es decir, no estaba somnonliento y dispuesto a separarme del mundo por las casi tres horas que dura. Los paisajes son preciosos, los colores deslavados y tristes. Una cinta maravillosa a la que hay darle tiempo y muchas oportunidades para verla. Platicando con mis amigos de mi hazaña, terminamos hablando de Stanislaw Lem al que nunca había leído, aunque sabía que era el creado de solaris, y lo conocía por sus escritos sobre teoría del conocimiento que leí resumidos en algún lado. Me prestaron Solaris en alemán. Devoré el libro.

Lo leí poco despues de romper con una relación de más de 6 años viviendo juntos, por lo que la parte en la que Chris Kelvin, el protagonista se reencuentra con su esposa me dolió mucho. Como siempre el libro es mucho mejor que la adaptación cinematográfica. Sufrí leyendo como Chris soñaba con tenerla otra cerca de ella y cuando por fin eso pasaba, pero el sabía que no era cierto. Lo más impresionante es cuando Hari, su esposa, empieza a tomar conciencia, empieza a darse cuenta que ella no es la original y comienza con una serie de suicidios, que no llevan a ninguna parte. El final no lo cuento. Qué barbaridad de libro, la peli es buena, pero el libro esta para sentarse y leerlo en un día, o en varios pero de noche, para visualizar muchas de sus ideas en sueños.