Oscar Ledesma

Black flower. Young-Ha Kim

Es la primera vez que leo a un escritor coreano. Lo cual no deberia ser extraño, puesto que nunca he leido autores birmanos, montenegrinos o costarriciences, por desgracia no se puede leer todo lo que uno quisiera.

La historia es bastante interesante. Un grupo de coreanos que estan huyendo de la guerra son vendidos como esclavos en México y los llevan a trabajar a las haciendas de henequen que quedan en el estado de Campeche.  Alli los alcanza la Revolución mexicana. Las historia narra muchas de las aventuras y vivisitudes de ellos.

Son demasiados personajes principales, o más bien no hay un personaje central.  Es casi un universo cerrado, pocas veces se dejaba de narrar las vivencias de los coreanos.

La razón por la que el libro se llama ¨black Flower¨ me gusto mucho, el autor lo aclara al final del libro. Fue en ese momento cuando el libro adquirio otra dimensión y casi me dieron ganas de leerlo otra vez.

Debo de reconocer que soy un mal autor, que nunca recuerdo los nombres de los personajes y mucho menos sus descripciones físicas, así que el libro de Young-Ha Kim, me costó mucho trabajo leerlo.

Aunque haya tenido algunas escenas divertidas, en general el libro es muy triste, demasiadas desgracias le pasan a mucha gente. Los hombres les da por esclavizar a sus iguales, no importaba que fueran mayas, chinos, coreanos o africanos. Y a ellos con tal de sobrevivir, terminaban de capatáces de sus propios hermanos.  Siempre ha sido así, parece que esa es la naturaleza humana, de eso mismo trata el libro que ahora estoy leyendo ¨la perdida del dorado¨ de Naipaul.

Aunque algunos personajes se envilecen, me parece que la mayoria solo siguen la corriente y algunos pocos siguem creyendo en las utopías. A lo largo del libro de repite como un mantra la busqueda de un pais donde no haya separacion de clases, donde todos sean tratados iguales, donde no haya necesidad de represión, etc. Un grupo de coreanos sale huyendo por la guerra Japonesa-Rusa, termina al otro lado del mundo, como esclavos en México y viven la revolución en primera persona, y algunos de ellos llegan a crear la ¨nueva Corea¨ en la selva Maya de Guatemala. Una Utopia. Una flor negra.


Paraíso perdido. Augusto Monterroso


Leer a Tito Monterroso siempre ha sido un placer. Un placer que se nota pues cae libro de él que tengo esta llenos de marcas y notas. Leerlo además me trae recuerdos de otros libros y autores que me provocan ese placer casi infantil de leer cosas con leguaje sencillo y cortitas. Pienso en por ejemplo: Eduardo Galeano, Nicanor Parra, Juan José Arreola y en Pablo Neruda (el Neruda del Libro de las Preguntas y del Odas simples).

Aunque algunos de ellos usen un lenguaje sencillo y sin barroquismos, tienen pasajes que nos pueden provocar risa hasta arruinarnos el día con pensamiento lúgubres.

Son además libros que, al menos para mí, están llenos de sol, luz y calor. Inclusive ahora que termine Paraíso Perdido de Monterroso aquí en el frío y oscuro invierno alemán.  

Mientras leí al libro ocurrió la muerte de Juan Gelman, poeta argentino. Se están muriendo todos mis escritores favoritos. Se están muriendo además los que vivieron y se tuvieron que exiliar de las distintas dictaduras latinoamericanas. ¿Tenemos a los nuevos escritores y cronistas de nuestro tiempo allá afuera? No sé. Desde hace algunos años me he negado a leer literatura contemporánea, me escudo en el argumento de la prueba del tiempo para un libro, es decir, que leo libros que tengan mínimo 20 años de haberse publicado y si todavía se comentan es que deben de ser buenos (es un argumento bastante frágil). Por supuesto que hago Excepciones.

¿Es la Narcoliteratura  la respuesta mexicana a nuestro acontecer diario? Como siempre poner etiquetas es peligroso e impreciso.

Pero regresando a Monterroso. 

quería regresar a Monterroso…
cuando empecé a escribir este texto, el 21 de Enero, tenía pocos dias del fallecimiento de Juan Gelman, ahora que quería continuar con mi reseña me entristece la noticia de la muerte de José  Emilio Pacheco. Así que por mas que quisiera hablar de días luminosos, estas lineas se parecen mas a un Obituario.

Soy muy malo para los nombres y los rostros, en general tengo una mala memoria, por eso es que tengo que leer muchas veces los mismos libros (cien años de soledad lo he leído al menos ocho veces). Y eso me pasa mucho con la literatura latinoamericana, confundo los autores, los rostros y los libros. Es como si la literatura fuera como un monstruo de miles de cabezas, ojos y letras.

Hay ciertos libros, pasajes y autores, que despiertan en mí un calorcito rico, un sentimiento de estar en casa, en un lugar seguro (aunque los textos sean brutales). Son escritores que han ido construyendo mi casa, por decirlo de alguna forma, sus páginas son los lugares a donde regreso a buscar protección.

Cada vez que voy a México, rebusco en mi biblioteca esos libros y aunque no los relea, a veces es mas que suficiente volver a tocar su superficie, olerlos, hojearlos, leer las notas que escribí a la orilla de las hojas o encontrar viejos boletos de metro, o recados, o listas, o pedazos de periódico intercalados entre sus páginas, o mejor aún fotografías olvidadas.

A veces decido comparlos nuevamente.
La lista seria enorme, pongo algunos nombres:
una de las cumbres de la literatura: Pedro Páramo de Rulfo, y también su llano en llamas. Ahora lo recompré en el convento del Tepozteco.
Las batallas del desierto de Pacheco, que por cierto, la canción de Café Tacuva me sirve de despertados puntualmente a las 6:30 de la mañana desde hace exactamente 9 meses.
La feria de Arreola, El libro de arena de Borges, Cualquier pagina de Monterosso, y así me seguiría, con el naufrago mas hermoso del mundo de Gabo, El capitulo 68 de rayuela de Cortázar, cualquier página de Sabato, en fin…

No me quiero poner nostálgico…¿será que tengo que ponerme a leer a jóvenes escritores, por que los viejos o ya esta muertos o ya pronto?. Dios nos guarde todavia a la Poni.


Efecto tequila de Élmer Mendoza

En general el libro no me gusto. Será a la mejor por que lo leí después de haber leído un libro tan bien escrito como el del Kawabata.

El libro es de una chacota impresionante, plagado de situaciones inverosímiles y escapadas milagrosas del detective Elvis Lazcano. Posiblemente me hubiera gustado mas si el estilo fuera un poco mas claro. Todo el tiempo se la pasa uno dentro de la cabeza del detective alcohólico, el  cual brinca de un pensamiento a otro casi al azar.

Es mas casi me pareció que muchas de esas cosas son demasiado provocadas o pensadas para que le gente piense que cool o que barbaridad

Normalmente leo su columna en el Universal y es por ello que me animé a leer su libro. No estoy muy seguro de querer leer otros de él. 


Warum Denken traurig macht - George Steiner

Hace muchos años, cuando vivía en México, y trabaja para una empresa de software que estaba/está a una calle del parque hundido, me iba a leer al parque todos los días a la hora de la comida. En el parque hundido, hay una zona donde hay sillones espaciales de los años 70 y tocan música clásica, no recuerdo el nombre, creo audiorama.

Ahí donde muchas veces me senté a leer libros de George Steiner, la mayoría publicados por editorial siruela. No me acuerdo mucho de los libors de él, pero lo que más me llega a la memoria son los libros tan bonitos y tan bien hechos de esa editorial. La empresa para la que trabajaba, tenia como cliente a un banco que hace un par de años tenía el centro de cumpúto sobre insurgente (hoy esta en santa fé).

Entonces, para no comer con los kollegen del banco me iba a caminar por esas pequeñas calles que estan cerca de insurgentes sur, entre la avenida de insurgentes y ¿el convento de san angel? (donde estan unas momias, y donde los domingos se pone el jardín del arte). Bueno por ahí. por ahí esta la calle juan plablo II y la casa donde durmió cuando fué a México, por ahí tambien hay unas muy buenas taquerías y komischewiese (del alguna manera raro) una de pequeña librería (no se como se llama). La pequeña librería a la que hago referencia debe estar en la esquina de Abundio Martines con Miguel M. Ponce. Una muy pequeña librería, con un surtido muy interesente, muchos libros de poesía (nuevos y usados), muchos de política (todos viejos y usados), de new age (todos nuevos) y muchos de editorial siruela (todos nuevos).

Entonces como ganaba relativamente bien,  tenía dinero y tiempo para leer. Me leí muchos libros de esa libreria, tomaba cafe y pastelitos y coqueteaba con las bellas chicas que por ahí pasaban a compara los últimos libros de Deepak Chopra, libros que considero una soberana estupides, donde mezcla pseudo ciencia con creencias místicas para darle un “fundamento”. Así que esas chicas bellas también eran tontas.

Bueno, regresando a George Steiner, lo leí y no me acuerdo de nada, pero recuerdo las tardes soleados en el kiosko de la rotonda enfrente de la librería, los helados que me compraba, las bellas y estupidas chicas. Hace como dos semanas en la lectura de un libro de Managment, mi librero-amigo me invito a tocar música. Fué la primera vez que trabaje como DJ. Como pago me regalaron: Warum Denken traurig macht de George Steiner (por que pensar te pone triste). Que inmediatamente me puse a leer mientras tomaba los últimos rayos de sol que caían sobre el stadt park, mientras me comía un helado en las bancas enfrente del grillo theater. Lo terminé de leer, e inmediatamente olvidé lo que había leído. Me siento un poco mal con George, por que no puedo decir nada de sus libros, pero siempre puedo decir que leerlo lo asocio con días felíces, tardes de sol sentado en algún parque.

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